La cifra de muertos por el desastre se eleva hasta 7.000. Mientras, el Gobierno resta importancia a los niveles de radiación en la planta nuclear afectada.
Los técnicos luchan contra reloj por enfriar los reactores 3 y 4, mientras algunos expertos calculan que la nube tóxica podría llegar hoy a California, aunque sin riesgo para la salud
El Ejecutivo se ha puesto en contacto con las petroleras del oeste del país para que envíen 20.000 kilolitros de gasolina y carburante al día a las regiones más afectadas.
La capital de Japón tiene problemas de suministro de electricidad. El Gobierno inicia un operativo para acabar con la escasez de gasolina. Miles de personas abandonan la ciudad por temor a un escape radiactivo.
El Parqué tokiota se contrajo casi el 1,5 por ciento al acusar la apreciación del yen hasta un nivel inédito desde la II Guerra Mundial y la incertidumbre por la planta nuclear de Fukushima.
«Es positivo que no haya empeorado, pero todavía es posible que lo haga. No quiero especular», ha manifestado el asesor científico del director general del OIEA. Militares y policías trabajan contrarreloj para refrigerar la unidad 3 de la central, que emite elevados niveles de radiación. Helicópteros y camiones cisterna arrojan toneladas de agua marina sobre el reactor. El balance oficial de víctimas ha subido a 15.000 personas.
El reactor 4 se queda sin agua y dispara los niveles de radiactividad. Francia cree que el peor escenario es posible e incluso probable, y la UE anuncia que puede haber otra catástrofe en cualquier momento. El número de desaparecidos se eleva a 10 mil
A los problemas de los cortes de luz programados y del transporte ferroviario se suma ahora la preocupación por la posibilidad de que el viento traiga una nube radiactiva.