Atenas trata de persuadir a sus acreedores internacionales de los avances realizados en materia de reformas para que desbloqueen el tramo de 31.500 millones de euros, pendiente desde junio, para que el país no caiga en suspensión de pagos.
España ha vuelto a someterse a los intereses de Alemania. El halo de esperanza abierto por el presidente del BCE se desvaneció en apenas una semana al asumir que no es otra cosa que una simple filial del Bundesbank
Shanmugaratnam reconoció que «estoy más confiado ahora que hace un años», aunque advirtió que «es un viaje de varios años, lleno de desafíos, en los que la política se entremezclará con la economía»