El Ejército Islámico y Al Qaida van a repartirse el país en zonas de influencia en las que operarán independientemente uno del otro, lo que constituirá un fuerte revés para los norteamericanos.
Ha cumplido cien días en el cargo marcados por su omnipresencia, hiperactividad y voluntarismo y en los que se ha apuntado éxitos, pero afronta un otoño caliente en los frentes económico y social.
El presidente de EE.UU. ha dejado claro que sigue confiando en el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, pero reitera que los iraquíes son los que decidirán si continúa o no.
El presidente está utilizando los gigantescos ingresos del gas y el petróleo para devolver a Rusia su papel de superpotencia, reforzando su arsenal con nuevas armas