«Si los médicos la hubieran dejado morir como ella habría deseado cuando nos dijeron que no había esperanza, no tendríamos ahora que revivir continuamente el drama de la muerte de nuestra hija», ha declarado.
Tras la renuncia de Napolitano a firmar el decreto, «hemos adoptado el mismo texto que el decreto de hoy, sólo que bajo la forma de proyecto de ley», informó en rueda de prensa Berlusconi.
«Estoy consternado porque con todas estas diatribas políticas se mate a una persona», asegura el cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz.
El equipo médico ha previsto un estricto protocolo para reducir desde hoy un 50% de los elementos nutrientes que se le suministraban hasta ahora para mantenerla con vida.
El presidente Giorgio Napolitano considera síntomas alarmantes casos como el de los tres jóvenes que prendieron fuego a un indigente indio para divertirse