Las gallegas Teresa Portela y Sonia Molanes se hicieron con el bronce en el K-4 500, mientras Emilio Merchán y Diego Cosgaya lograron el oro en K-2 500.
El bautismo del oro olímpico fue todo un fiasco. Afortunadamente, su progenitor perseveró y el regatista dejó el salto con pértiga para zambullirse en el mar