En agosto de 1911, una exhibición aérea del piloto francés Leoncio Garnier provocó la dimisión de la corporación viguesa debido a que el poncio pontevedrés impidió que se desarrollara el espectáculo
El Concello detectó que se abrieron usando herramientas y tuvo que recurrir a la Guardia Civil por las protestas airadas que de forma puntual llegaron a producirse por los cortes del servicio
Para poder llegar hasta él, el SEPA tuvo que realizar una operación de grúa con el helicóptero de bomberos a casi su máxima capacidad, 54 metros de cable
Una de las víctimas le dio el dinero que llevaba encima, aproximadamente 10 euros, mientras que el otro fue obligado por los atracadores a acudir a un cajero, donde le hizo entrega de otros 40 euros