Una gran expectación marcó el nocturno viaje de un monumento que es aún referente de culto entre los nostálgicos de la dictadura Por fin sucedió, tras muchas dudas, y polémicas no menores. Después de treinta y cinco años y tres meses ocupando la notable presidencia de la plaza de España -fachada principal de la ciudad-, el Ayuntamiento de Ferrol confina la estatua de Franco entre los muros del Arsenal Militar. Muy pronto el coloso de bronce, discutido emblema y aún máximo referente de culto entre los nostálgicos de la dictadura en Galicia, pasará a ser una más de las piezas del catálogo del Centro Cultural de la Armada. Precedido de una jornada de muchas cámaras fotográficas -¡oh, ya impagable souvenir!-, el nocturno último viaje del general y su montura generó gran expectación, alguna anécdota, disimuladas lágrimas y mucho jaleo.
H. J. PORTO
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R. SANTAMARTA