En la década de los 90 resurge el interés por las instalaciones balnearias gracias a la aparición de un turismo alternativo de interior La llegada del nuevo siglo y los avances tecnológicos que ha traído consigo no impide la revalorización de viejas tradiciones, entre ellas las de las aguas termales y sus propiedades curativas. El ritmo de vida actual ha permitido, además, convertir a las instalaciones balnearias no sólo en lugares a los que recurrir en busca de remedio para enfermedades crónicas sino también en verdaderos oasis de descanso ante el estrés que impone la sociedad en nuestros días. El resurgimiento del termalismo, en los años 90 con la aparición de un turismo alternativo, son una buena prueba de ella, igual que las nuevas preferencias de la juventud.
C.P.