El presidente del PP vasco ha pedido a Íñigo Urkullu, que no piense que la tranquilidad en Euskadi es mala para su partido y que no crispe la escena política con «términos gruesos» y «frases exageradas».
El lendakari hace balance de los dos años de legislatura vasca: su mejor día fue la liberación del Alakrana, y el peor, el asesinato de Eduardo Puelles.
Esta postura compartida no coincide con la que defiende el PNV, partidario de que no se pongan obstáculos para que la renovada marca de Batasuna pueda estar en las urnas si cumple con la Ley de Partidos y las sentencias judiciales.