Los candidatos de los tres principales partidos británicos se lanzaron hoy al ataque para sacar rédito del último debate antes de los comicios, que, según coincidieron los comentaristas, fue el más vivo y apasionado.
Los esfuerzos del líder laborista por conectar durante la campaña con el electorado se vieron entorpecidos por un nuevo patinazo al calificar ayer de «intolerante», aún con el micrófono abierto, a una mujer que le había interpelado poco antes.