En los cuatro primeros meses del 2008 la capacidad de financiación estatal alcanza los 8.900 millones, un 56% menos que en el 2007, por el retroceso de la recaudación fiscal.
En los tres últimos decenios, las negociaciones sobre los recursos de las autonomías se cerraron con ampliaciones tributarias y con Andalucía y Cataluña como árbitros