Ambos se enzarzaron en una pelea a puñetazos después de que un huevo impactase en la cara del político Tuvieron que ser el viceprimer ministro John Prescott, un manifestante, un huevo y un puñetazo, los ingredientes que devolvieron a las elecciones británicas vida, rescatando la campaña electoral de un aburrimiento que podía conducir a la apatía de voto el próximo 7 de junio. Las imágenes han dado la vuelta al mundo, el momento en el que un manifestante arroja un huevo a la cara de Prescott y éste le devuelve el «saludo» con un golpe directo a la nariz que ya quisieran para sí muchos pesos pesados. La trifulca callejera no parece que afectará a los Laboristas aunque sí arroja grandes dudas sobre el futuro político de Prescott.
MANUEL ALLENDE Corresponsal