La grieta, descubierta el pasado sábado, fue sellada gracias a la inyección en el subsuelo de la central, cerca del reactor 2, de silicato de sodio, un polímero soluble que al endurecerse bloqueó la salida de agua contaminada.
Varias zonas de las unidades 1, 2 y 3 de la central nuclear están inundadas con agua muy contaminada, que dificulta seriamente los esfuerzos de los operarios para tratar de enfriar los reactores atómicos.