Es músico desde los nueve años, cuando comenzó con la gaita y la flauta, un día un amigo le prestó un nuevo instrumento y su universo creativo se multiplicó
EN LA ONDA DEL ATARDECER. Este verano la mejor acústica no está en ningún estudio ni auditorio, sino en las rías. Los conciertos se han hecho a la mar con las Cíes por testigo. Acordes que empapan los sentidos. Así suena la música a bordo... y con vino ¡aún mejor!