Descubrieron la música en la escuela municipal de Valga y se engancharon. Ahora cursan estudios superiores, atesoran reconocimientos y están dispuestos a dar la batalla por vivir de su pasión
Gonzalo Villar pasó de trabajar en la empresa familiar Trevinca, donde fabricaban katiuskas y fanequeras, a abrir varias salas de música en directo en la ciudad para contratar a grandes figuras