Sócrates admite que el agravamiento de la crisis financiera se ha vuelto una «amenaza para la economía del país» y culpa a la oposición por rechazar su plan de ajuste.
Esta cifra supondría el rescate más bajo de los que se han realizado hasta ahora. Lisboa rechaza la ayuda externa pese al aumento de la presión de los mercados tras la dimisión de Sócrates.
El primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, considera «apropiado» un apoyo de 75.000 millones de euros para Portugal procedente del fondo de rescate para países con problemas de solvencia de la UE.
En noviembre, Irlanda se convirtió en el primer socio que tuvo que recurrir a ese fondo para superar el colapso de su sector bancario que amenaza con arruinar al Estado.