Raquel Mosquera, destrozada, tuvo que abandonar el cementerio para evitar una crisis nerviosa Pedro Carrasco arrancó del público una ovación postrera sin encajar ni dar puñetazo alguno. Protagonista de algunas de las páginas más brillantes del boxeo español, el que fuera campeón del mundo fue enterrado en una tarde gélida y ventosa en la que se dieron cita sus tres grandes amores: Raquel Mosquera, Rocío Jurado y su hija Rocío. Mientras el mundo del cuadrilátero lloraba su pérdida, su pueblo natal, Alosno (Huelva), se prepara para vivir tres días de luto.
Pedro Carrasco, quien conquistó el título de campeón del mundo de boxeo de los pesos ligeros en 1971, recibió ayer sepultura en el madrileño cementerio de Carabanchel.
ANTONIO PANIAGUA. Colpisa