La visita de Juan Pablo II movilizó a medio millón de jóvenes y supuso un punto de inflexión en la transformación de una ciudad que multiplicó su proyección mundial
Desde la caída de la URSS, mantuvo como líder de la IOR una relación muy fluida tanto con el primer presidente democráticamente elegido de la historia de Rusia, Borís Yeltsin, como con sus sucesores.