Pájaros humanos en la Costa da Morte
Una de las dos escuelas gallegas de parapente elige los montes de la zona para impartir un curso de vuelo y con vocación de permanencia El mítico grupo Pink Floyd tocaba hace pocos años el tema «Aprendiendo a volar». La letra, irreproducible por su extensión, llenaría de contenido las expresiones de los ilusionados jóvenes que este fin de semana dieron sus primeros círculos por el aire. Como la canción. Fue en parapente, y fue en Soesto-Laxe, al lado de la playa. Las mejores vistas para las mejores sensaciones, pero nada comparable todavía con las que están por venir, porque los pilotos aún están saliendo del cascarón. Organiza una de las dos escuelas de parapente de Galicia, participan alumnos de la comarca y seguirán los próximos fines de semana.
S.G.