El líder libio subrayó el papel de Libia como «puerta» de entrada de la «inmigración no deseada» al continente y pidió la ayuda de la Unión Europea para «luchar juntos».
«Puro folclore» y «mejor no levantar polvareda» era la consigna del Gobierno, preocupado por los intereses económicos con Libia. El primer ministro evitó pronunciarse públicamente.