A los gallegos afortunados en los juegos de azar no les interesa ostentar. Se conforman con renovar el automóvil, hacerse una casa y pasar desapercibidos
El décimo que vale cuarenta millones de euros es uno de los vendidos en el bar Bodeguilla. Su propietario asegura que no sabe cuál de sus clientes es el afortunado
Monforte tardó en desperezarse para celebrar los millones del Niño. La fiesta esquivó el centro y estalló en los bares de la periferia, que repartieron la mitad de los 400 décimos