Las «repartidoras» de los premios y también agraciadas estuvieron ayer al pie del cañón en sus respectivos establecimientos La de ayer fue en Xuño y Miñortos una jornada de resaca, pero, sin duda, de mucha alegría. Después de una larga noche de celebraciones, la gente comenzaba ya a creerse que sí, que los millones habían «caído» y no precisamente en saco roto. Como los premios fueron muy repartidos, nadie se hizo rico, por lo que el día amaneció igual de temprano que siempre. Tanto que María José Fernández y Mariví Fabeiro, las «repartidoras» de millones, se levantaron bien pronto para atender, como cualquier otro día, a sus clientes. Eso sí, «mucho más contenta que antes», decía entre risas la regente del bar Mariño, de Xuño.
S.A.L.
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M.J.M.