Ojo con la soporífera Alemania. Mientras la exquisita Francia del dios Zizou hace las maletas, la apisonadora de Rudi Völler sigue avanzando en línea recta hacia la Copa. Ayer, la víctima del martillo pilón fue un bullicioso Camerún. Alemania, con escaso ingenio ofensivo y uno menos desde el minuto 40, se las apañó para eliminar a los reyes de África con dos turbo-golazos en el segundo tiempo.
LUIS VENTOSO