Los gallineros urbanos proliferan en la capital lucense. No es necesario alejarse mucho de la Catedral, por ejemplo, para encontarlos. Son la otra cara de la ciudad
La bajada de población aumenta la calidad de vida de los que pasan el verano en la urbe, con menos atascos, más aparcamiento, menos ruido y más espacio en los bares
Los gallineros urbanos proliferan en la capital lucense. No es necesario alejarse mucho de la Catedral, por ejemplo, para encontarlos. Son la otra cara de la ciudad