La administración dice que el contacto cierra a los pequeños su «incorporación a una nueva familia estable» Un año sin poder ver a sus hijos. Desde abril del pasado año está peleando una pareja ourensana, residente en Maceda, para poder ver a sus hijos, buscando el amparo judicial frente a la Xunta de Galicia, que el 4 de abril de 2000 suspendió el derecho de los niños a relacionarse con sus allegados. El juez, a la vista de las circunstancias en las que se encuentran los padres y el «cambio positivo» advertido en sus condiciones de vida y trabajo, escuchó a los pequeños y estableció el pasado mes de marzo un estricto régimen de visitas, que la Xunta ha recurrido porque, según dicen, el contacto cierra a los niños «toda posibilidad de su incorporación a una nueva familia estable».
PEPE SEOANE