Irán está sumido en una profunda crisis política y social desde que el pasado junio cientos de miles de personas salieran a las calles para protestar por la reelección de Ahmadineyad.
El jefe del Poder Judicial iraní acusó «a los alborotadores» de aprovechar la polémica del resultado de los comicios presidenciales del 12 de junio para atacar a la República Islámica.