Mohsen Mirdamani contestaba así desde la cárcel al gran ayatolá Hosein Montazeri, quien ayer calificó «de error» esta operación que cambió la historia de Oriente Medio.
Casi al mismo tiempo que la propaganda del régimen clamaba a las puertas de la antigua legación diplomática, efectivos antidisturbios y milicianos islámicos «basij» se enfrentaban a seguidores de la oposición reformista.
Ahmadineyad aseguró hoy que su país recibe con «beneplácito el intercambio de combustible» con otras naciones y la colaboración para la construcción de centrales nucleares».
Los denunciantes dicen que el líder opositor cometió un «crimen contra la nación» por haber denunciado un fraude masivo en las elecciones presidenciales.