Tras una gran mariscada en El Coral, el cantante sorprendió con un capricho gastronómico Camarones, centolla, nécoras y salpicón de lubrigante para cenar. ¿Suficiente? No para «o noso Julio», que estaba de antojo. «Una de huevos fritos con patatas», rogó. Y en El Coral, que fue donde se dio tal homenaje gastronómico, atendieron el capricho. Había anunciado a la prensa que volaría hacia Málaga tras el concierto, pero su padre le desmontó la coartada: «He quedado con él para cenar aquí», reveló. Y así fue. A las tres de la madrugada acabó la «enchenta». Y, de ahí, a la suite presidencial del Meliá María Pita.
R. VENTUREIRA
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E. MOUZO