El colectivo denuncia que los furtivos actúan como parte de una trama organizada y que los moluscos que recolectan en las playas no son para consumo propio, sino que terminan en negocios del entorno
Cotiza a menos de cuatro euros en las lonjas gallegas, donde se subasta la décima parte de los trece millones de kilos capturados por la flota nacional