La reforma de la antigua curtiduría noiesa desempolva ahora los recuerdos de los que trabajaron en ella, desvelando que la bebida más famosa de la historia ayudó a su progreso
Cunillé (Badalona, 1961), que ganó su primer premio, el Calderón de la Barca, en 1992, estrenó la obra premiada en 2002 aunque no la ha publicado hasta el año pasado.