Al borde de la quiebra a finales del 2014, la revista es hoy una próspera empresa que ha pasado de 8.000 a 240.000 suscriptores tras el ataque terrorista del 7 de enero
La Fundación Casa de Alba solicitó la autorización para exportar la misiva y venderla, pero los tribunales lo han denegado por «la evidente importancia, económica y de orden histórico y cultural»