Pepa Antón, poeta Acaba de recibir el Premio de Poesía Hernán Esquío, el galardón que concede, cada año, la Sociedad Artística Ferrolana. Sus versos hablan de lealtades, de fragancias, de balcones de hierro y de abandonos, pero también de barcos y de silencios. Es Pepa Antón, que estudió Derecho y vivió en Madrid durante años, pero que siempre tuvo claro que su camino no estaba en las leyes -jamás ejerció la abogacía- y cuyos pasos siempre buscaron el retorno, porque no hay mejor camino que el que permite regresar. Así que decidió quedarse en el Ferrol al que su familia, vinculada a la Armada, permanece unida desde hace siglos. Aquí, dice, está su lugar.