Aunque dos mujeres consiguieron llegar al adarve, la realidad es que lo hicieron con un esfuerzo «casi sobrehumano» tras superar una rampa de adoquín con más de un 20% de pendiente.
Ángel Campos, cocinero del Parador de Vilalba, completó de un tirón la distancia entre la capital chairega y Santiago, adónde llegó incluso antes de lo previsto
Una carpa instalada en el fondo de la plaza Mayor sirve para que los lucenses testimonien su solidaridad con esta iniciativa, que también fue refrendada por toda la corporación lucense.