Las policías municipales barbanzanas intensifican los controles de ruidos en las noches de «movida»
De las 24 mediciones realizadas por los agentes boirenses el año pasado, sólo dos no sobrepasaban el límite permitido La «movida» nocturna suele ser un quebradero de cabeza para los agentes locales, ya que supone un punto de tirantez entre dos posturas claramente opuestas: la de los vecinos que quieren descansar y la de los jóvenes, que prefieren divertirse. Para tratar de limar asperezas, las policías barbanzanas intensificaron los controles de ruidos, que efectúan, principalmente, en las viviendas de los residentes que protestan por el alto nivel de sonido. De hecho, de los 24 controles realizados en Boiro el año pasado, sólo dos no sobrepasaban el límite permitido. Los agentes coinciden en señalar que tratan de hacer cumplir también el horario de cierre.
M. J. MIYARES