Muchos de los cuadros estuvieron durante años en dependencias a las que sólo tenían acceso los reyes La fotografía, la televisión y la informática han hecho del desnudo un elemento habitual del siglo XXI, pero en la época de los Austrias recrearse en la anatomía humana era un placer que muy pocos podían permitirse. Desde ayer y hasta el 29 de septiembre el Museo del Prado reproduce «La sala reservada» en la que Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos III ocultaban los mejores desnudos del arte, en una época en la que el desnudo era más intuir que mostrar y las desnudas eran sobre todo personajes mitológicos.
ELENA DE REGOYOS