Valle-Inclán se apareció a los concejales en el debate de los 23.500 millones En el callejón del Gato, el titán de las letras Ramón María del Valle-Inclán descubrió la geometría absurda del esperpento. El hallazgo de Valle fue la luna de un espejo que deformaba las figuras hasta convertir en bohemia todo lo que asomaba a la vuelta de la esquina. En el palacio de María Pita resucitaron ayer los reflejos del literato de Arousa. El espejo era cóncavo o convexo, según quién se plantase frente al vidrio. El portavoz del gobierno municipal, Javier Losada, echó mano de los recortes de prensa para presumir de que A Coruña «es el espejo en el que se deben mirar los demás Ayuntamientos de Galicia». El líder del PP, Antonio Erias, replicó al vuelo: «Será un espejo cóncavo».
L. POUSA