La mayoría era de nacionalidad afgana. Las autoridades creen que su destino era Irán y desconocen el paradero del conductor del camión que los transportaba.
El jefe del Ejecutivo español realizó este ofrecimiento para garantizar la seguridad en las elecciones afganas del 20 de agosto y sufragar el entrenamiento del Ejercito nacional afgano.
Consideran que Aznar pudo cometer hasta tres delitos con esta impopular decisión: alta traición, destrucción de bienes y la consecuencia del conflicto iraquí en los atentados de Madrid.
Moratinos ha explicado que no se trata de una retirada «inmediata» sino que se completará a la salida de los 630 soldados que participan en la misión Eulex.