El más inmediato busca determinar si el vehículo estacionario Phoenix Mars Lander ha sobrevivido al crudo invierno marciano. El otro, busca sacar del sitio donde quedó inmovilizado el robot explorador «Spirit».
Su temperatura es de entre 1.200 y 1.650 grados centígrados, demasiado alta para albergar algún tipo de actividad biológica como la conocemos en la Tierra.