Hace 50 años, el 28 de mayo de 1959, investigadores estadounidenses lanzaron al espacio a dos monas rhesus, bautizadas Able y Miss Baker, que retornaron vivas a la Tierra.
«El sabor es muy bueno», aseguró segundos después el astronauta estadounidense Michael Barratt, que compartió el brindis con el ruso Gennady Padalka, y el japonés Koichi Wakata.
La agencia espacial estadounidense espera lanzar en junio una nave doble, de la cual una parte estudiaría la superficie de la Luna desde la órbita lunar y la otra removería la superficie de nuestro satélite, en busca de agua.
Desde un módulo aún en pruebas, que la NASA creía demasiado pesado para alunizar y volver a despegar, los ojos de Cernan no se clavaron tanto en el anhelado objetivo como en el lugar de origen.