La prensa de EE.U. asegura que el diseñador, que pidió disculpas tras realizar comentarios antisemitas, decidió poner freno a sus problemas con el alcohol siguiendo el consejo de Naomi Campbell y Kate Moss.
Atesoró la estatuilla más codiciada, la de mejor película, así como mejor director para Tom Hooper, mejor actor para Colin Firth y mejor guión original para David Seidler.
Esta candidatura fue una de las primeras en ser entregadas una vez comenzada la ceremonia de los BAFTA -considerados los Oscar británicos- en la Royal Opera House de Londres.