Cuando oí a Silvio Berlusconi (...) bromear con el hecho de que Obama esté 'siempre bronceado' no me sentí a gusto», ha declarado la primera dama de Francia.
Mientras la obamanía recorre Europa y medio mundo, un deseo anida en la clase política española y europea: parecerse lo más posible al presidente electo de EE.?UU.
Europa está dispuesta a apoyar el papel de EE.UU. como gran potencia mundial si ?el presidente electo devuelve a la UE el protagonismo que perdió durante la era de Bush
«Sería difícil explicar que la octava economía del mundo, España, no se puede sentar con las veinte más importantes», destaca Sarkozy quien, eso sí, destaca que al final quien decidirá es Bush.
En principio, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia -como miembros del G-8 -son los únicos países europeos invitados al encuentro, aunque tanto España y varios Estados miembros han reclamado su participación.