El ex primer ministro francés desvincula la masacre de la decisión de dejar de pagar comisiones a Pakistán ordenada por el entonces presidente Jacques Chirac.
Las familias de los once franceses que murieron en el 2002 denuncian un doble lenguaje y una clara «obstrucción política» para impedir que avance la investigación.
Los galos fueron secuestrados en una plataforma petrolífera de Nigeria junto con dos estadounidenses, un canadiense y dos indonesios, todos ellos empleados de una empresa denominada Afren.