Bagdad se compromete a tomar medidas «urgentes» contra el grupo armado, en un intento de recomponer sus deterioradas relaciones y evitar una incursión militar turca.
«El PKK es una organización terrorista nociva y hemos tomado la decisión de cerrar sus oficinas y de no permitirle trabajar en Irak», aseguró el primer ministro iraquí.
Otras 52 personas han resultado heridas en el ataque aéreo. Estados Unidos asegura que el objetivo eran criminales responsables del secuestro de soldados.
La advertencia tiene lugar luego de que el Parlamento turco autorizara al Ejército a intervenir en el norte de Irak contra los rebeldes separatistas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán.