Desde el Xacobeo del 2010, multitud de viviendas condenadas a quedar abandonadas en el tramo de Arzúa a Santiago han recuperado vida en forma de negocios orientados al peregrino
La de más edad fue Carmen Ferro Seijo, quien está a punto de convertirse en centenaria y afirma que su secreto ha sido «traballar toda a vida e botar algún baile»