Falleció este viernes a los 42 años. Se fue como decidió, tras convivir con el cáncer y dejar piezas maravillosas por rincones de la ciudad y de Galicia
Aunque vivía en Ourense, era natural de Pontevedra, donde durante años pedía «unos duros» delante de la discoteca Equus y donde se llora su muerte a los 59 años de edad