Es la posición más castigada del equipo desde que llegó a la ACB, solo Sàbat y Xanthopoulos lograron sortear los percances físicos y jugar todos los partidos
«Los jugadores estamos un poco frustrados porque no llegan los resultados, pero el trabajo diario es muy bueno y todavía queda mucha competición», señala el jugador del conjunto compostelano
«Aquel ascenso de 1982 fue algo mágico, éramos como hijos de la ciudad», recuerda con nostalgia quien durante diez temporadas, cinco como jugador y otras cinco como entrenador, defendió la camiseta obradoirista
Los mejores arranques del colectivo de Moncho Fernández fueron en las ligas 17-18 y 20-21, con cinco triunfos y dos partidos perdidos en siete jornadas