El polémico desfile discurrió sin incidentes de gravedad, pero la policía teme brotes de violencia coincidiendo con la manifestación de hoy Unos 2.000 orangistas y simpatizantes lealistas fueron detenidos ayer, por tercer año consecutivo, por el «muro de acero» de casi seis metros de altura levantado por el Ejército británico en Drumcree, Portadown, en su intento por desfilar a lo largo del barrio católico de Garvaghy Road. Al otro lado del muro, cientos de policías y soldados se mantuvieron en estado de alerta. Un portavoz de la «Orden de Orange» prometió que no se irían a casa hasta que pudieran continuar la marcha. No obstante, a diferencia de años anteriores, fueron pocos los miembros de la organización político religiosa que permanecieron ante el muro.
MANUEL ALLENDE