Los graves disturbios de anoche se saldaron con tres muertos y más de un millar de heridos, poniendo en jaque las relaciones diplomáticas entre los dos países.
Los apátridas no son ciudadanos de ningún país, lo que acarrea dramas humanos, ya que las personas en esta situación carecen en la mayoría de los casos de derechos básicos, como la vivienda, la educación, la sanidad o el acceso al trabajo.
Benedicto XVI y el presidente del Gobierno han conversado durante media hora sobre la económica internacional y las relaciones bilaterales entre España y la Santa Sede.