Bélgica y Alemania son los últimos países en apostar por un servicio militar voluntario y bien remunerado para cumplir con las exigencias de la OTAN, con la vista en hacerlo obligatorio
La coalición de Gobierno se marca como objetivo sumar 870.000 nuevos soldados al Ejército y, en caso de no lograrlo, se plantea convertir el servicio militar en un requerimiento obligatorio
Mark Rutte asegura que el país «no puede» cumplir con sus compromisos de seguridad con la alianza con un porcentaje de gasto militar inferior al 3,5 %, una postura que ha vuelto a provocar la crítica al Ejecutivo español desde la Casa Blanca