El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, dejó claro en la cumbre de la organización en Bucarest que el freno impuesto a las ambiciones de estas dos ex repúblicas soviéticas es sólo temporal.
Los aliados adoptarán hoy un comunicado en el que reconocerán la «sustancial protección» que el escudo dará a Europa frente a posibles ataques de Oriente Medio.
La afirmación habrá tomado a los estadounidenses por sorpresa. Es cierto que en Francia a Sarkozy se le conoce como «l'Americain» (el americano), por su afinidad con la cultura estadounidense.
Croacia, que hoy recibe en Bucarest la invitación formal de adherirse a la OTAN, es la segunda ex república yugoslava después de Eslovenia que logra ser admitida en la Alianza Atlántica.
La pequeña república balcánica de Albania fue durante largos años uno de los países más aislados del mundo, bajo la mano dura del dictador estalinista Enver Hoxha.
El presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, insta a la OTAN, cuyos líderes están reunidos en la cumbre en Bucarest, a no ceder al «chantaje ruso» y a dar luz verde al acercamiento de su país y Ucrania a la Alianza.